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La caza de avutarda, un lujo para jeques en Pakistán, en peligro de extinción

Imagen de archivo de una avutarda hubara

 

 

La caza de avutarda hubara, una práctica aborrecida por ecologistas pero que Pakistán permite a los jeques de Oriente Medio como una suerte de estrategia diplomática, se encuentra en tanto peligro de extinción como el propio ave.

La avutarda es un animal protegido en el país asiático e internacionalmente, pero ello no impide que el Gobierno emita todos los años permisos especiales de caza a jeques árabes en una suerte de diplomacia blanda, creando fricciones con los ejecutivos provinciales y los tribunales.

En los últimos años, el Tribunal Supremo prohibió su caza y posteriormente volvió a permitirla, y varios provincias como Khyber Pakhtunkhwa (noroeste) en 2016 y ahora Baluchistán (suroeste) han vetado una práctica que despierta gran polémica en el país.

“La intención es prohibir la caza en zonas donde habitan animales en peligro como las avutardas”, indicó a Efe el portavoz el Gobierno de Baluchistán, Anwar-ul-Haq Kakar, después de que la provincia prohibiese esta semana la caza del ave.

El Gobierno de Baluchistán afirma que el poder de emitir licencias de caza es potestad suya y que el Ministerio de Asuntos Exteriores no tiene autoridad para ello, pese a que lo viene haciendo.

Su caza, una tradición árabe

La avutarda está considerada en estado “vulnerable” y por ello está protegida en todo el mundo, pero su caza es una tradición árabe, explicó a Efe el portavoz de la Fundación para Conservación de la Naturaleza de Pakistán, Shahab Ahmed.

“La caza de este ave con halcones es una tradición milenaria de los árabes. Además, se considera que su carne tiene efectos afrodisíacos y eleva la potencia sexual del hombre, lo que no es cierto”, dijo a Efe Hamed.

El ave llega a territorio paquistaní cada septiembre, especialmente a Baluchistán, pero también a otras regiones, y emigra en febrero cada año.

Los jeques comenzaron a llegar al país para cazar avutardas en los años 70 e incluso han llegado a construir pequeños aeropuertos privados en zonas de Baluchistán para sus cacerías, según el diario Dawn.

Las partidas de cacería implican grandes convoyes de vehículos fuertemente protegidos, lujosos campamentos en el desierto baluchi y aviones privados.

Las cacerías de la avutarda levantan la polémica con cierta recurrencia en el país por lo que se considera un trato de favor a los ricos de Oriente Medio.

En abril de 2014, se montó un escándalo cuando se hizo público que el príncipe de Arabia Saudí Fahd bin Sultan bin Abdul Aziz Al Saud y sus acompañantes habían cazado 2.100 avutardas, muchas de ellas en zonas protegidas, en 21 días en Baluchistán.

Batalla judicial

Poco después, el Tribunal Superior de la provincia prohibió la emisión de permisos de caza a miembros de las familias reales árabes, a pesar de cual la prensa informó poco después de una cacería de un príncipe saudí en la región.

Un año más tarde el Supremo pidió al Gobierno que aplicará los tratados internacionales de protección de la avutarda e impidiera que fuese cazada.

La decisión fue recurrida por el Ejecutivo argumentando que dañaría las relaciones con los países árabes, donde trabajan miles de emigrantes paquistaníes que envían remesas de vuelta a casa.

El Supremo permitió entonces su caza en enero de 2016, en una sentencia en la que afirmó que un examen de las leyes “muestra claramente que la prohibición permanente de la avutarda no se concibe”.

Todo ello a pesar de que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza estima que la caza con halcones es una de las principales amenazas a la avutarda, de la que quedan menos de 100.000 ejemplares en todo el mundo, y está incluida la lista roja de animales “vulnerables”.

Algunas partidas de caza árabes han sufrido experiencias violentas en suelo paquistaní, entre ellos el ataque de un grupo de hombres desconocidos en 2016 a un grupo de caza liderado por el ministro de Interior de Emiratos Árabes, Saif bin Zayed Al Nahyan, en Baluchistán en 2016, en el que resultó ileso.

 

Con información de agencias
www.radiomacondo.fm