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Paz en Colombia. Guerra en Venezuela

santos pone la silla a obama

Estas 6 palabras que hace más de un año escribí, 05.06.2016, (1) condensan y grafican toda una geo estrategia imperialista para la Región andino-amazónica colombo venezolana.

 Siguiendo el curso de su evolución, Julián Assange de WikiLeaks lo ha dicho en breve más recientemente (06.08.2017): EE UU. ha encontrado en Venezuela un nuevo Irak (2)

 Y hoy, 11 agosto 2017, se han convertido en una realidad potencial tras la desastrosa e inquietante amenaza hecha directamente por el propio presidente de los EE UU Trump, quien no descarta la opción miliar contra Venezuela (3)

La formulación de esta geo estrategia desde el punto de vista de la dialéctica materialista, tiene dos aspectos inseparables que es prudente, o conviene a los seguidores de esta escuela de pensamiento-praxis, tener siempre presente o muy en cuenta y sobre todo no confundir la una con la otra, o la otra con la una, a pesar de ser contrarios dialecticos íntimamente unidos: la Táctica y la Estrategia.

A los marxistas revolucionarios de la Región, les conviene alcanzar por todos los medios posibles y en un breve lapso, una paz en Colombia (ojalá sea con justicia social, democracia y soberanía) de la misma manera que deben (también por todos los medios posibles) evitar en Venezuela una guerra sea esta interna y civil, o invasión externa. Estar en contra de este planteamiento estratégico, según la famosa frase de Fouché, no es un crimen, sino un error. En esto no debe haber discusión dentro del Marxismo.

El problema surge, vuelvo y digo, cuando se confunde la estrategia con la táctica, el medio con el fin: las elecciones temporales con el resultado estratégico constituyente, definitivo.

En Venezuela se ha avanzado un gran paso con la apertura abierta y masiva de un Proceso Constituyente Popular, con la convocatoria, la realización de la elección y la consolidación de la Asamblea Constituyente Bolivariana, que por el momento ha descolocado al paramilitarismo fascista de la llamada oposición venezolana. Sin embargo, se insiste, y persiste en “algunos miembros” del núcleo duro dirigente del gobierno venezolano, en un “Gandhismo” a ultranza, que sobrevalora sus fuerzas defensivas y subestima las potencialidades de la amenaza de Trump, así como la lanza en el costado que constituyen las 7 bases estadounidenses en territorio colombiano y el peligro permanente del militarismo oligárquico y contrainsurgente actualmente gobernante en Colombia; que se apresta a continuar el “Santismo” (de derecha y de izquierda) en las elecciones presidenciales del 2018.

No creo que exista en Colombia algún “marxista revolucionario” que esté en contra de la “implementación de los Acuerdos de la Habana”. Y si lo hay, no debe estar en un foro político sino en un asilo para lunáticos.

Pero dicha implementación, que la parte insurgente ha cumplido en un 100%, es decir a cabalidad según lo pactado, no ha sido cumplida (premeditadamente) por parte del Estado colombiano, ni por el Santismo que con el nuevo presidente CONTINUSTA que resulte elegido en 2018 (sea quien ponga Uribe Vélez o quien ponga JM Santos) se apresta a “ continuar” la tendencia a la RENEGOCIACIÓN SIN FINAL de dichos Acuerdos; mezclando su implementación con oscuras maniobras burocráticas y clientelistas que favorezcan a determinado candidato del continuismo tradicional  oligárquico. Todo con el fin geo estratégico de eternizar el cumplimiento de lo pactado, y con el agravante que, en el Estado, no solo la Procuraduría sino la mayoría de la rama jurisdiccional dominada por la contrainsurgencia, incluyendo a NH Martínez el Fiscal politiquero vargas-llerista, son renuentes a aceptar los Acuerdos en materia de justicia transicional y restaurativa, amnistía, y seguridad plena para los ex combatientes guerrilleros. La parte Insurgente ha cumplido. La otra del Estado No

¿Porqué?

 Primero: Porque el Santismo, que, si dispone de todo el panorama geo estratégico Regional que venimos describiendo, tiene como aspiración máxima y esencial superar la fractura de fracciones Uribe Vélez-Santos, para entregar su gobierno con una Oligarquía recompuesta y unida más manejable y proclive a los mandatos del actual inquilino de “The White House”.

Segundo, porque al “dar de largas a la implementación de los Acuerdos” es más fácil y rentable, desde todo punto de vista, poner a la contraparte Insurgente a empujar el carro varado y arruinado del Estado y a apoyar sus candidatos presidenciales, pues mata dos pájaros de un solo disparo: Aumenta su influencia y dominio ideológico dentro de los insurgentes ya desmovilizados cambiándoles su estrategia de Solución Política como Proceso Constituyente de largo plazo, por una táctica electorera momentánea centrada en el reformismo mecanicista. Y, porque además gana un tiempo-espacio (estratégicos) en la afinación de la geo estrategia Regional. Recuerden lo que le dijo Uribe Vélez al presidente Chávez hace exactamente 5 años (14.08.2012) de que le había faltado tiempo para intervenir militarmente en Venezuela.  Ver video en (4)

 Y tercero, porque, además, con esta estrategia dilatoria de los Acuerdos, el Santismo tiende una densa y oscura cortina de humo sobre la tremenda crisis económica, social y de corrupción en la que su neoliberalismo depredador deja sumido el país: La bola de nieve de Odebrecht creciendo día tras día. Sin dineros para financiar el famoso post conflicto de Pardo Rueda y sus oscuros operadores burocráticos. Sin mayor inversión social. Aumento de la deuda externa. Disminución del gasto social útil para el progreso social, la educación, la salud, etc, y, aumento exagerado del Presupuesto Militar. etc.

En definitiva, un Estado contrainsurgente inviable que se pretende continuar; amarrado fuertemente a la política económica y militar de los Estados Unidos, al neoliberalismo más regresivo del continente, a la Alianza de Pacifico, y aliado férreo en la guerra hibrida de 4° generación que el Imperialismo Trasnacional adelanta contra el sufrido, pero bravo pueblo de Venezuela, país, que tanto ayudó a que se desarrollaran y finalizaran positivamente los Acuerdos de la Habana, e incluso, se avanzara en los diálogos previos con el ELN.

La infelicidad del comisionado de paz Jaramillo, a quien la revista Semana ha graduado de “arquitecto de la paz”, no fue haber convencido a la Oligarquía Santista Trasnacional de la necesidad imperiosa de encontrar una finalización acordada a la inútil y degradada guerra contrainsurgente imperialista que se venía desarrollando en Colombia. Eso era un hecho cumplido fácilmente observable por ejemplo con los Falsos Positivos desarrollados durante el ministerio militar de J M Santos. Sino en pretender cambiar un rasgo estructural e inherente que forma parte de la esencia histórica de la oligarquía colombiana y que fuera inaugurado por el arzobispo-virrey Caballero y Góngora en el “post conflicto” Comunero de 1781: la de trampear (timar, estafar, birlar, mentir, embaucar, engañar en colombiano “conejiar”) pero OJO, tiñendo con sangre la palabra oficial empeñada. En definitiva, en tratar el imposible de convertir un buitre negro (zamuro, o chulo, o gallinazo, o coragyps atratusen) en una paloma blanca, símbolo mítico greco-romano de la paz y que muy extrañamente Santos siempre lleva en la solapa de su saco como un recordatorio de su Nobel y, reconocimiento de su gestión.

Fuente imagen Internet.

Notas

 
Por Alberto Pinzón Sánchez
www.radiomacondo.fm