MENú

Santrich debe levantar la huelga de hambre

francisco-velasquez-gago-COLOMBIA--Santrich-completa-cuatro-d-as-de-huelga-de-hambre-por-presos-pol-ticos

La declaratoria de huelga de hambre por parte del ex comandante de las Farc-EP Jesús Santrich, respaldando a los miles de compañeros presos que continúan pudriéndose en las mazmorras de la contrainsurgencia colombiana y que, en virtud del Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano con las Farc-EP debieran haber sido puestos en libertad hace varios meses; es como lo dijo su compañero Iván Márquez una actitud valiente. Pero, además, noble, honesta y consecuente, que el mundo entero y la comunidad internacional así ha reconocido plenamente, al brindarle su solidaridad, simpatía y apoyo, el que ha venido recogiendo como un verdadero clamor humanitario y de entereza moral.

Pero “alias Santrich” (como lo llama con desprecio contrainsurgente, ese manejable comisionado de paz de Santos) debe considerar seriamente dos hechos elementales, teniendo en mente no solo su vida, sino en el futuro de la organización popular que con su larga y abnegada lucha político militar ha contribuido a conformar.

Lo primero a considerar por el comandante Santrich en estos largos días de ayuno, es la alevosía del “ud no sabe quién soy yo”, así como la ruindad y crueldad de la oligarquía colombiana, amplia y largamente conocida con siglos de sangre, dolor y lágrimas, por el abnegado y sufrido pueblo trabajador colombiano.

Tanto el jefe natural de la fracción retardataria y antehistórica Uribe Vélez, como el de la fracción neoliberal modernizante J.M Santos, de dicha oligarquía, la misma que sin ningún escrúpulo intentó asesinar a Bolívar, asesinó a Sucre, le partió el cráneo al general Rafael Uribe-Uribe. Asesinó a Gaitán, a Guadalupe Salcedo, a Camilo Torres y secuestro para siempre su cadáver; exterminó a 5 mil cuadros de la Unión Patriótica y otros candidatos presidenciales rivales y a miles de militantes de otros movimientos insurgentes, etc. No va a tener ninguna consideración, ni escrúpulo con la vida de quien ha sido una voz incómoda y crítica a las maniobras con las que el Santismo ha pretendido derrotar y acabar con las Farc-Ep en la mesa de dialogo de la Habana.

Nadie, y menos un comandante guerrillero insurgente, debe esperar un mínimo gesto de humanidad o de indulgencia de ninguno de estos dos personajes, que con tanta exuberancia le han rebelado a la sociedad colombiana los mejores atributos violentos de su clase social oligárquica, cipaya y lacaya. Es más, debe tener siempre presente que con el mismo cinismo y frialdad con la que creó ante el mundo la nueva palabra “Falsos Positivos”, y de la misma manera como brindó con Wiski y los ojos encharcados de felicidad por haber ordenado ejecutar fríamente a Alfonso Cano, hará lo mismo con “alias Santrich” cuando muera por inanición. No lo debe dudar ni un segundo.

Lo segundo a considerar es la circunstancia azarosa y lamentable de la última manifestación de la enfermedad cerebro vascular del comandante general de las Farc-EP Timoleón Jiménez, a quien deseamos pronta mejoría, pero quien objetivamente y por encima de nuestros buenos deseos, según lo han expresado los partes médicos oficiales, deberá permanecer en observación y en reposo durante un tiempo indefinido.

Esto significa, palabras más palabras menos, que en la situación de Incertidumbre por la que atraviesa y atravesará, hasta las elecciones presidenciales del 2018, las que repito, serán un “nuevo plebiscito” para la implementación del Acuerdo Final de paz. Y, dada la proximidad del congreso mediante el cual las Farc-EP se trasformarán dialécticamente en partido Marxista y Bolivariano, se requiere de la presencia activa, lucida y consecuentemente orientadora del ex comandante Santrich, para que sea un éxito total tal metamorfosis.

No es cierto que como ya lo empieza a decir los contrainsurgentes, que “se ha abierto en la cúpula de las Farc una agria carrera por su dirección general”. Sino una natural y sencilla adecuación orgánica a la nueva situación general y al nuevo escenario que está surgiendo en Colombia, pero que no por sencilla deja de tener sus riesgos de conducción hacia el futuro, en donde no dudamos el liderazgo político y personal e intelectual del ex comandante Santrich debe jugar un papel esencial.

Es por estas dos razones que, de la manera más comediada, le solicito al ex comandante Santrich, les explique a sus camaradas presos políticos estas razones que ellos sabrán entender enteramente y en aras a una misión superior, abandone la heroica y solidaria huelga de hambre que mantiene, la que muy probablemente Santos y su Fiscal demorarán en solucionar, para que tenga el trágico final que están buscando y deseando.

Así pues, Santrich debe levantar la huelga de hambre ¡!!YA!!

Por Alberto Pinzón Sánchez
www.radiomacondo.fm