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Nadando en el mar de babas

militares

Dos hechos políticos marcaron la semana que ha pasado: 1-La reunión en la Habana entre las insurgencias armadas de las Farc- Ep con el ELN, que fuera sintetizada en el comunicado final, y 2- El rechazo al referendo político-religioso impulsado por la senadora “liberal” Vivian Morales, cuyas implicaciones más generales han sido analizadas por la periodista María Jimena Duzán en su artículo de opinión “los ni-ni” en la revista Semana, el cual constituye un buen insumo para la discusión, no solo por lo que dice, sino por venir de donde viene. Ver artículo en  http://www.semana.com/opinion/articulo/maria-jimena-duzan-falta-de-coherencia-ideologica-de-los-partidos-en-colombia/524984

Es evidente que por fin, después de tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas, la CRISIS GENERAL DEL RÉGIMEN,  empieza a percibirse ya no solo como un asunto fraccionado puramente económico (no hay plata, los indicadores de la macroeconomía no son positivos, la crisis fiscal nos agobia, la deuda es muy grande, ect) o puramente moral (somos un país feliz de pecadores violentos y, corruptos) sino que esta larga y penosa crisis general de la sociedad colombiana, finalmente ha llegado hasta el bipartidismo y a su desdoblamiento en partidos de garaje (verdadero blindaje secular del régimen dominante) para ser descrita en términos políticos e ideológicos, por primera vez, desde un tanque del  pensamiento trasnacional dominante como la revista semana. He ahí el valor de lo escrito por la señora Duzán:

El régimen neoliberal de dominación y explotación actual, oh milagro, tiene como lo dicen los aborrecibles marxistas, una estructura económica en crisis, que dispone además de una supra-estructura jurídico-política, ideológica y moral que lo justifica, sostiene, o como gusta decir el presidente Santos con una de sus palabras favoritas; lo “blinda”.

¿Pero, qué relación hay entre la crisis con la “reunión de las Insurgencias en la Habana este 11.05.2017?

Varias cosas: Que el Acuerdo de Paz de la Habana, concebido por la clase dominante en sus dos fracciones (para no usar la palabra “oligarquía imperialista” que puede ofender a alguien) como una medida para mejorar en Colombia la confianza inversionista del capital trasnacional, especialmente en los recursos naturales, la gran minería y la agro-industria (llámese huevitos de Uribe o locomotora de Santos) sin cambiar el modelo neoliberal y militar existente y sin alterar el gasto público o “paz gratis”; no es sostenible

No es que el presidente Santos no quiera Implementar los Acuerdos de la Habana; es que sencillamente NO hay dineros públicos para “Implementar” dichos Acuerdos, y menos aún los habrá para implementar los se logren en un futuro con la comandancia del ELN. Y a Santos (para eso lo pusieron ahí) le toca echar mano a sus mejores marrullas y fullerías de Tahúr, que le posibiliten cumplir la agenda trasnacional dictada: Entregar al próximo presidente (con bastante probabilidad del grupo de AUV) un país sin Farc y sin ELN, para que “el modelo económico y militar dominante en Colombia”, siga su marcha campante de acumulación permanente de capital trasnacional.

Basta con preguntarse: ¿Por quién votará Vargas Lleras en la segunda vuelta electoral del 2018? ¿Por el candidato de la paz (pongamos por caso el “liberal” De la Calle) o por el candidato de Uribe Vélez?

Y si Uribe Vélez pone presidente en 2018 (no es una fatalidad sino una gran probabilidad) basta preguntar ¿Qué pasara con los Acuerdos de la Habana y con el proceso de Paz con el ELN, ahora que ambos procesos han sido unidos mediante el comunicado conjunto Farc-EP y ELN del 11.05.2017?

 ¿No será esta la razón profunda o de fondo, por la cual el comandante Gabino del ELN dijo al finalizar esta reunión que, no ve posible un acuerdo de paz con el gobierno antes del 2018?

El Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y las Farc-EP ha sido absolutizado y descontextualizado del resto de lo que acontece en la sociedad, por la clase dominante, a tal punto que ha dicha clase se ha fraccionado en dos: Los que están por implantarlo así sea a trancas y mochas, y los que lo van a volver trizas o papel higiénico. Y tal absolutización ha sido llevada por el oligopolio mediatico contrainsurgente, como un espiral, hasta el último hogar colombiano, para que no sea contextualizado con el resto de la crisis general tanto económica como del bipartidismo y la corrupción en las alturas del Poder y, no se tenga un análisis de conjunto. De Totalidad contradictoria. No hay un análisis serio de todas estas implicaciones, y su banalización y trivialización son evidentes:

No es sino leer el artículo de uno de los más importante jefes intelectuales del pensamiento liberal Hernando Gómez Buendía, publicado en El Espectador 12.05.2017 y titulado “las elecciones que vienen”, para ver el “mar de babas” que critica, pero en el cual bracea o nada desesperadamente, sin encontrar otra respuesta a lo que representa,  que la resignación cristiana del “sigamos como vamos”  http://www.elespectador.com/opinion/las-elecciones-que-vienen-columna-693542

Mientras tanto, en ese “mar de babas” sigue avanzando en Colombia el plan de exterminio Narco Para Militar de líderes sociales inermes, guerrilleros desarmados con sus familiares, preparándose todo el nuevo ciclo de violencia oficial y apaciguamiento de la movilización social y popular  que está en ejecución con el fin de que Uribe Vélez reciba en bandeja de plata un país disciplinado y rendido que, permita (ahora sí) implementar el Plan Geoestratégico Imperial de Paz en Colombia; guerra en Venezuela.

¿Para qué son, acaso, las 7 bases militares que el USArmy tiene en territorio colombiano?

Sin embargo y como dije, no hay fatalidad social. Todo sigue y seguirá dependiendo de la lucha de clases, sus diversas formas, sus unidades y correlaciones. Y en esto parece radicar el espíritu de la reunión unitaria de las dos insurgencias guerrilleras Farc-EP y ELN, realizada este 11.05.2017 en la Habana Cuba.

Por Alberto Pinzón Sánchez
www.radiomacondo.fm