MENú

La institucionalidad del general Naranjo

589f840179e35

 

El diagnóstico del general Naranjo, nuevo vicepresidente (designado) hecho en su primer acto político con el partido conservador, ayer 21 de marzo /17, apunta certeramente hacia dónde va dirigida su mirada de militar entrenado para “defender las instituciones”.

Pero esta vez (quien lo creyera) amenazadas no por “los enemigos internos” que, durante más de 40 años y desde las sedes presidenciales de Washington y Bogotá le ordenaron combatir violentamente, sino por “esa rabia populista de algunos líderes políticos que está destruyendo la institucionalidad” (sic). No dijo perro, pero exhibió el collar. http://www.rcnradio.com/nacional/politica/la-rabia-populista-politicos-esta-acabando-la-institucionalidad-dice-general-naranjo/

Es una pequeña declaración que viniendo de donde viene, merece masticar un poco más, para no tragarla entera. Lo primero que se debe destacar (además de lo dicho antes) es que el general reconoce un deterioro, una “destrucción de la institucionalidad colombiana”; una crisis generalizada de la sociedad en sus muy diversos aspectos, que es cada día más notoria, y que él como refuerzo poderoso va a encarar, o a tratar de resolver desde una posición privilegiada del Poder dominante.  Desde la vicepresidencia de la república de Colombia, reforzando y fortificando con su imagen de mejor policía del mundo (labrada en los centros mediáticos de los EEUU) dos instituciones colombianas profundamente desprestigiadas y en los límites peligrosos de descrédito generalizado: la Presidencia y la Vicepresidencia de la república. Su nominación está dada por su característica de “hombre de confianza para la crisis” que satisfará primero a los EEUU, luego a todos los militares de Colombia, así como a la fracción de clase de la oligarquía que actualmente gobierna, enfrentada a la muy peligrosas “rabia populista”, del rival político antioqueño, que como el general lo dijo a continuación, “ha acorralado la verdad con mentiras”.

Lo segundo para destacar, es que el general de civil, percibe  el efecto sectario producido por la iracundia política dentro de los colombianos de a pie, el que indudablemente ha incidido en el desgaste o deterioro “institucional”; pero elude el efecto demoledor que ha tenido el escándalo de corrupción de la trasnacional Odebrecht, el que ha llegado (para quedarse) hasta la cúpula de las dos campañas presidenciales de las dos fracciones oligárquicas enfrentadas: La de Santos y la de Zuluaga, y que apenas está en desarrollo, anunciando nuevas sorpresas.

Que quede claro, No por la diligencia del Fiscal vargasllerista Martínez, sino porque el Departamento de Justicia de los EEUU tiene toda la información detallada de la “Operación Odebrecht en toda Latinoamérica”, y la está entregando metódicamente a la Fiscalía colombiana (como a las otras fiscalías “latinas”) para que actúen.

Lo tercero a considerar es que, siendo el general Naranjo un destacado miembro del equipo “negociador” del Estado colombiano en el proceso de paz de la Habana conoce a profundidad el Acuerdo firmado en Cartagena y en el teatro Colón. Es decir, sabe dónde está y de donde proviene el actual atasco o bloqueo a su fase de Implementación.

Conoce la tortuga que se ha puesto en marcha dentro de la burocracia y las pomposas “oficinas del Post conflicto” que malgastaron el dinero de las Zonas Veredales. También ha visto las instrucciones políticas del Fiscal Martínez al hijo vargasllerista de Galán (ver foto) para evitar que la Justicia Especial se materialice y se corra el riesgo de reversar lo tan difícilmente logrado en los 4 años de diálogos de la Habana; lo que no desean ni los EEUU, ni Santos.

Por último, el general sabe de la premura del presidente Santos para que el Senado colombiano aprobara la salida del desleal y comprometedor Vicepresidente Vargas Lleras y, de la urgencia que se tiene en la casa presidencial para que él se haga cargo de remplazarlo. Sabe y es consciente de la “nueva” tarea que le han asignado en la agrietada estructura de Poder oligárquico-imperial de Colombia, y, está mostrando que sabe cumplir órdenes e instrucciones. Pero además (como cualquier colombiano) intuye que, de llegarse a complicar la situación presidencial en los próximos meses, él será el encargado de “salvar la institucionalidad colombiana” y darle continuidad a la apariencia democrática del golpe de Estado palaciego que se dará, una vez Santos sea obligado a renunciar.

 

 

Por Alberto Pinzón Sánchez
www.radiomacondo.fm