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Escandalosas cifras de niños muertos por desnutrición en la Guajira

Escandalosas cifras de niños muertos por desnutrición en la Guajira

Dos niños de la etnia wayuu fallecieron en menos de una semana por desnutrición, situación que en palabras de Javier Rojas, líder de esa comunidad indígena, “es una problemática que está exterminando la niñez de La Guajira”.

La mortandad por desnutrición en los niños de la guajira no da tregua

Los informes entregados a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señalan que en los últimos ocho años, habrían muerto 4.770 niños y niñas de esa comunidad debido a problemas relacionados con alimentación y falta de agua potable, sin embargo las comunidades indígenas desestiman esta cifra. En el 2015 el representante de la asociación Shipia Wayuú, Javier Rojas, rechazó el pronunciamiento del presidente Juan Manuel Santos sobre las cifras de niños de la comunidad indígena en el departamento de La Guajira muertos por desnutrición.

Según el presidente Santos cerca de 300 menores han fallecido por esta problemática en los últimos ocho años, declaración que de una u otra forma trata de minimizar el problema ocultando las cifras reales.

Rojas dijo que en los últimos tres años han muerto más de 3.000 niños por desnutrición y falta de agua según los censos de las propias familias indígenas, el representante aseguró que cada semana muere uno o dos menores.

La situación en realidad en La Guajira no ha cambiado, como lo hemos venido reportando desde hace más de 4 años. La problemática de la desnutrición está exterminando nuestra niñez”, señaló el líder indígena.

La situación para los wayuu que habitan la península de La Guajira entre Colombia y Venezuela, una zona desértica y árida sobre el mar Caribe, se complica día a día en parte por las condiciones climáticas que se han deteriorado por una sequía que ya cumple casi tres años. En esta región del país los niños sobreviven con un vaso de chicha diariamente y de lo que pueda conseguir sus padres a través de empleos temporales.

El representante de la asociación Shipia Wayuú, Javier Rojasla señaló que la situación es aún más compleja, debido a la falta de trabajo. “No hay trabajo, no hay una fuente para suministrar alimentos. En las zonas de las salinas, que tradicionalmente era una zona para buscar empleo, ahora solo hay extranjeros”.

El año pasado la CIDH pidió a Colombia que se “adopten las medidas necesarias para preservar la vida y la integridad” de niños y adolescentes de las comunidades indígenas Wayúu en los municipios guajiros de Uribia, Manaure, Riohacha y Maicao. Según la CIDH los indígenas “se encontrarían en riesgo debido a la presunta falta de acceso a agua potable y el estado de desnutrición de niños y niñas de la comunidad”.

El organismo solicitó al gobierno que se asegure “la disponibilidad, accesibilidad y calidad de los servicios de salud, con un enfoque integral y culturalmente adecuado, con el fin de atender la desnutrición infantil”.

La guajira cuenta con una población de 846.609 personas, de las cuales 463.942, 54,8%, se encuentran en la parte urbana y 382.667, 45,2%, en las áreas rurales. El 44,9% de su población es indígena, el 20,2% del total de la población indígena del país.

La Secretaría de Desarrollo Económico del departamento, a través de la Universidad de La Guajira, hizo una investigación en 2015 sobre el desempleo. El resultado es alarmante: un índice del 46,87% de desempleo. De esta manera el departamento se ubica por encima del 300% de la media nacional en desocupación.

Agua para el carbón y no para las comunidades indígenas

Escandalosas cifras de niños muertos por desnutrición en la Guajira

En la Guajira las políticas de inversión extranjera y de empresas privadas, están por encima de las políticas sociales, las actividades extractivista no estimulan el desarrollo social y por el contrario profundizan la condición de vulnerabilidad de los habitantes mediante el despojo, deterioro del medio ambiente, privatización de los territorios y de los recursos hídricos.

El Cerrejón es la reserva de carbón explotada a cielo abierto más grande del mundo. Se ubica en el cauce del río Ranchería, produce anualmente 32 millones de toneladas de carbón, y su explotación supone un amplio nivel de impuestos al país. Además de la zona de explotación, el consorcio transporta el mineral a través de un ferrocarril de unos 150 Km de largo y posee un puerto marítimo para el cargue directo, con una capacidad de recibir buques de hasta 180 mil toneladas.

El Cerrejon que se veía como una esperanza para subsanar el desempleo en la región se convirtió en un campo de explotación humana. Las empresas multinacionales que se enriquecen con el carbón colombiano, han sido denunciadas por los mineros por no cumplir con los mínimos laborales. Los trabajadores hablan de largas jornadas de trabajo bajo altas temperaturas, del no reconocimiento de enfermedades profesionales como son la silicoantracosis y los problemas artromusculares, deshidratación de la piel, problemas auditivos, sin mencionar los largos días expuestos al polvo de la tierra y a la ceniza del carbón, entre otros.

Las comunidades igualmente han denunciado el impacto ambiental y humanitario que ha generado la explotación de carbon a cielo abierto. Así lo expresaron desde 2008 en el Tribunal Permanente de los Pueblos. “Desde que comenzó la explotación las comunidades hemos perdido miles de hectáreas hasta el punto que ya los wayús no tenemos acceso al río desde Albania, porque las tierras aledañas las ha privatizado El Cerrejón. El resguardo está a menos de 500 metros de la mina, comiendo polvillo de carbón, durmiendo con las vibraciones del botadero de desperdicio y de las detonaciones; el resguardo de San Francisco lo atraviesa la vía férrea y una carretera de acceso en la mitad del resguardo”.

Por su parte la líder Wayuu Rosa Iguarán, sostiene que se han dado algunos avances por parte del gobierno nacional, pero que estos son mínimos ya que la problemática del agua es un problema estructural y complejo.

La zona con mayor presencia de agua en la Guajira la tiene El Cerrejón, en donde tienen plantas desalinizadoras, estabilizadoras y potenciadoras de agua, mientras que las comunidades indígenas del departamento mueren de sed.

 

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