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Riesgos psicosociales, asignatura pendiente en salud laboral

Infografía realizada por Miriam Muñoz para Efesalud.com

Infografía realizada por Miriam Muñoz para Efesalud.com

¿La ansiedad, el estrés o la decepción te agobian en el trabajo? Y lo peor de todo… ¿esos problemas afectan a tu vida personal? Es posible que tu entorno laboral no sea cien por cien saludable. La Ley de Prevención de Riesgos Laborales ha cumplido dos décadas, pero el bienestar psicosocial es su asignatura pendiente.

Tras 20 años con la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en marcha, la doctora en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Inmaculada López, especialista en psicología diferencial y del trabajo, hace balance de su eficacia en las empresas.

Las compañías no tienen grandes problemas para aprobar en materia de salud laboral en los aspectos físicos, ambientales y de seguridad, pero flojean en apartados como el riesgo psicosocial; sin embargo, la tendencia por crear un clima saludable es una de las estrategias que, poco a poco, se van implementando en numerosas empresas, buscando mejores evaluaciones en los índices de reputación y en la valoración interna de sus propios empleados.

Inmaculada López asegura que las últimas encuestas sobre gestión de riesgos laborales -a nivel europeo- ponen de manifiesto que más del 80% de los empresarios están preocupados, casi por igual, en la dificultad que tienen para gestionar sus tareas, como en la falta de apoyo social con el que cuentan en su entorno de trabajo, es decir lo bien que se sienten los trabajadores.

Como consecuencia, el estrés laboral, dice esta experta, ”se sitúa como segundo problema de salud más frecuente en Europa relacionado con el trabajo”, una alteración que cuesta unos136.000 millones de euros al año.

Asimismo, más de la mitad de los gastos, aproximadamente el 57%, son de tipo indirecto; pérdidas de jornadas laborales y de productividad.

La ley en profundidad

Gracias a la Ley de Prevención de Riesgos Laborales se está produciendo un cambio conceptual y cultural, de hecho incluyó por primera vez el término “riesgo psicosocial“.

Los principales avances de la ley son:

  • Antes se contaba con leyes de enfoque reactivo: actuaban cuando se producía el accidente de trabajo.
  • Ahora son de enfoque preventivo: analizan y minimizan los riesgos existentes en los lugares de trabajo con el objetivo de evitar que afecten tanto a la seguridad como a la salud del trabajador.
  • Ha establecido una mayor sensibilización en la población que ya tiene asumida la importancia de la prevención tanto a nivel empresarial, sindical y, en general, en la sociedad.

La experta en psicología diferencial y del trabajo asegura que cada vez se habla más sobre salud física, psíquica y organizacional en las empresas.

Según López, la clave de este “paraíso” al que aspiran como meta las empresas en su funcionamiento interno, radica en la puesta en marcha de una serie de estrategias desde el ámbito de los recursos humanos, con el fin de permitir el desarrollo profesional y personal del trabajador.

Está claro que los beneficios, además, repercuten en las propias organizaciones: “Se incrementa el compromiso, el rendimiento, la productividad, y disminuyen las tasas de abandono, la rotación del personal y el absentismo”, enumera la psicóloga.

Apoyo social, clave en la mejora del entorno empresarial

Inmaculada López se remonta a los años 90 para recordar la figura del jefe triunfador: “Una persona con una personalidad agresiva y hostil en los negocios que no tenía límites entre su vida laboral y personal”.

A día de hoy se valoran más otro tipo de factores como “la compatibilidad, la flexibilidad de horarios o la consecución de objetivos, porque no se consigue un mayor rendimiento por más horas que se pasen sentado en una silla”.

Los principales riesgos que desembocan en la insatisfacción laboral están directamente relacionados con:

  • Las características, ritmo y cantidad de las tareas a desempeñar: ansiedad, agobio, palpitaciones, mareos, insomnio, preocupaciones…
  • La falta de apoyo social: Falta de reconocimiento, frustración, decepción, tristeza, disminución de la autoestima…

En este último aspecto, López hace especial hincapié, ya que es un factor que puede llegar a ser mucho más estresante que la propia dificultad para realizar una tarea.

“No se trata sólo de evaluar lo que está mal y corregirlo; hay que identificar capacidades y aspectos positivos de los trabajadores y potenciarlos”, subraya.

Gestión del estrés

Cuando la empresa carece de una estrategia de salud laboral en su misión, valores y objetivos, es el propio trabajador quien tiene que gestionar su estrés en ese ambiente.

López le aconseja que identifique cuáles son las emociones negativas y detecte las causas de éstas.

En ocasiones, cuando alguien alcanza niveles de estrés muy elevados, puede llegar a padecer trastornos de ansiedad e incluso depresión, destaca.

El “síndrome de Burnout” (estar quemado todo el día) es además uno de los padecimientos que más se da en personas que se dedican al ámbito educativo, sanitario y de las fuerzas y cuerpos de seguridad.

A ello se suma un fenómeno relativamente reciente, que se va arraigando en la vida laboral, la dificultad de desconectar del trabajo en el tiempo libre por culpa de los dispositivos móviles, los ordenadores e Internet.

Esto ha facilitado la llegada de la oficina a casa, y supone aspectos positivos de comodidad y eficacia, pero que también se ha convertido en un riesgo emergente: “Hay que saber poner límites a esa disponibilidad porque pasamos a estar conectados durante las 24 horas los 7 días de la semana”, alerta esta experta.

 

Fuente:EFE